713 latidos.

713avo Amor. 1996. Yo, con doce años, manejando a una mujer en shorts con enormes pechos puntiagudos. Era Tomb Raider. Y no tenía sonido. En su lugar escuché como un autómata y hasta la extenuación aquellas canciones perversas, sin saber muy bien cómo ni, porqué. Bueno, sí. En casete y por obra y gracia de mi hernano, al que siempre agradeceré que me introdujera sin tapujos ni dudas al pozo sin fondo que es la música española más underground, pura y auténtica. Sí, le debo a 713avo Amor, también a  Corcobado. Eso es mucho.

Andalucía, una tierra repleta de tópicos otorgados desde fuera de sus fronteras, consignas estúpidas. Encasillados, a su pesar, en el montañismo más cañí. Allí nace 713avo Amor, la banda de Málaga que cambiaría -y perfeccionaría- una forma de escuchar  y crear música, alejada del mainstream. Un grupo rompedor y difícil de clasificar; sobre todo en su primer largo, “A veces el dolor“, repleto de matices que colisionan entre sí de forma amorfa, produciendo sonidos, melodías y voces transgresoras. Tan difícil de digerir como una barra de hierro. Eso sí, en el momento que uno se adentra en su atmósfera opresiva y cargada, un ambiente que injiere el dolor y el placer virginal, la inocencia y la repugnancia; no puede más que sentirse un privilegiado, acorralado en un escenario más propio de “A Hellbound Heart“, de Clive Barker.

Su segundo disco “Errores Varios de la estupidez actual” engrancede y pule los bienvenidos disparates de la experiencia anterior. La sombra melódica de Corcobado, así como el origen costumbrista y narrativo de su canción “La ladrada del Afilador” sobrevuela a poca altura en la obra de Carlos Desastre. Un legado para recordar.

Y si alguna mente quebrada y olvidadiza esconde entre los cajones de su mente tan magna obra, inconsciente del tesoro que ha sepultado, espero, por su bien, que tenga un amigo que le recuerde uno de los mejores momentos de su vida. Donde la banda sonora de sus sueños le susurraba puñetazos martilleantes, donde Luisa, una niña de diez años sonriente era mujer desde los tres años. A mí, me ha pasado.

De rango Basurero.

En el país de los sueños.

Cielo bajo tierra.

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Acerca de cronicaszombi

De Gandía, valenciano. Intentando esto de ser periodista en la Universidad.
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Una respuesta a 713 latidos.

  1. Edu Reptil dijo:

    Qué bueno el post tío, buenísimo.

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