John Tones, “Desde Murcia con fervor”

Entrevista realizada para el Metropolità abril/mayo.

John Tones es el nombre en clave de Pedro Berruezo, agitador por naturaleza y uno de los responsables del nuevo giro que está dando el periodismo del ocio electrónico en nuestro país. Crítico, cinéfilo, jugador, ensayista y narrador; John Tones, natural de Murcia explica a El Metropolità por qué nos atraen tanto los videojuegos en una sociedad de consumo como la actual y qué lodazales tiene que atravesar el medio para dejar de ser consideradob un outsider como forma de ocio.

John Tones por Chilitemple. Via Flickr.

  • Parece que la cultura popular es su razón de ser. Opina y escribe sobre tebeos, música, cine, literatura o videojuegos. Los críticos culturales deben estar en contacto continuo con todas las formas de ocio. ¿Esa es la norma o la excepción en los medios españoles?

Por desgracia, es la excepción. Estoy harto de leer en revistas de videojuegos a críticos que tienen conocimientos pésimos, erróneos o mal orientados sobre cine, música o comics. Y viceversa, claro. Gracias a Internet, la influencia entre las distintas áreas de la cultura pop cada vez es más difusa, pero hay quien sigue manteniendo los tebeos, los juegos y el cine, por ejemplo, en compartimentos estancos. Cuando, por poner un ejemplo, en la evolución del cine en los años ochenta está la clave para entender por qué los videojuegos son tan desprejuiciados a la hora de formular remakes, secuelas y parodias. La cultura del crítico tiene que ser lo más amplia y desprejuiciada posible, pero claro, para eso hace falta un interés y una iniciativa algo más amplia que suscribirse a media docena de blogs especializados. Echo de menos los tiempos en los que leerme una crítica de cine de un buen analista suponía una descarga de opiniones sensatas sobre comic o libros, aparte obviamente de la propia crítica cinematográfica que estaba leyendo.

  • Usted es un blogger reconocido, pero también escribe en medios de comunicación impresos. ¿Qué libertades y restricciones supone cada campo?

Me temo que los obvios: en un blog personal no hay restricciones de espacio y nadie pone peros a las opiniones conflictivas. Por otra parte, la abundancia de blogs y webs sobre videojuegos hace que las revistas, a pesar de llegar a menos lectores, tengan cierta aura de respetabilidad, que imagino que viene dada por el hecho de que un blog lo tiene cualquiera, pero en una revista no escribe todo el mundo, y menos cobrando. Particularmente, odio los blogs que quieren jugar a ser adultos y competir en la misma liga que las revistas, cuando sus virtudes son la inmediatez y cierta actitud punk que no deberían perder.

  • ¿El periodismo sobre videojuegos en España está por fin lo suficientemente reconocido? ¿Existe unión con otros periodistas culturales o se sigue yendo por libre?

No creo que esté especialmente reconocido, no más que el de cine o tebeos. Sí que es verdad que hay mucho intrusismo y falta de profesionalidad por unos cuantos vicios que nos afectan a todos: primero, todo el mundo cree que puede escribir sobre videojuegos, cuando lo cierto es más bien lo contrario; segundo, mucha gente joven acepta escribir a cambio de nada o casi nada, lo que devalúa el trabajo colectivo. En general, sigue siendo un sector lleno de amateurismo y posturas erróneas, pero imagino que en todos sitios cuecen habas.

  • ¿Qué camino está tomando la industria del videojuego en la actualidad, hacia qué estándares nos dirigimos?

Bueno, es una pregunta que exige una respuesta más extensa, pero a grandes rasgos podríamos decir que la industria se encamina, por una parte, a contentar a la mayor cantidad posible de público sin importar si estos son jugadores experimentados o no. Es decir, controles sencillos e intuitivos y juegos de temática amable y apta para toda la familia. Por otra parte, está la suavización de algunas características clásicas de los juegos, como los componentes de puro juego, para disfrazar a los juegos de productos más cercanos a películas interactivas. En ambos casos, nos distanciamos de la cultura clásica del videojuego con la intención de abrir mercados, aunque sea a costa de perder a los fans de toda la vida.

  • La gran pregunta: ¿Ofenderse o congratularse con la denominación de los videojuegos como forma de ocio para niños?

Me parece normal. Lo deseable sería que no existiera ese juicio previo, pero es inevitable: durante décadas, los videojuegos han estado orientados a niños; y su propia naturaleza de juegos hace que se piense en ellos como un producto infantil. Eso no quita para que quienes estamos al tanto de sus posibilidades no los defendamos como un producto cultural que no siempre tiene que serlo, pero en principio no me parece el mayor de nuestros dramas.

Último proyecto de John Tones junto a Manuel Bartual y Luís Bustos para "El Jueves".

  • El tratamiento de los videojuegos, a diferencia de otras manifestaciones culturales, deriva en críticas y veredictos superficiales en su mayoría. ¿Hasta qué punto hay que hacer un análisis más sesudo y profundo sobre videojuegos sin llegar a convertirse en un texto soporífero?

Francamente, creo que hay espacio para todos. Entiendo a quienes buscan una simple guía que les oriente acerca de qué videojuegos en el mercado se adecúan a sus gustos, pero hay otras formas de aproximarse a los juegos, y posiblemente el problema está en que distintos estilos teóricos no deberían compartir espacios comunes, por la sencilla razón de que textos más ligeros y textos más serios posiblemente no comparten el mismo público. Pedir que los textos sobre videojuegos sean más serios “pero sin llegar a lo soporífero” es ridículo desde el momento en el que eso es una apreciación personal, y yo he considerado interesantes estudios que colegas míos han desechado por excesivamente densos. Dentro de Mondo Píxel, por ejemplo, hay quien dice que hay textos soporíferos. A mí todos me parecen amenos y perfectamente inteligibles. Y supongo que esa posición se invertirá en otros casos. Hay espacio para textos más ligeros, más divulgativos, más académicos y más filosóficos: solo hay que encontrar el espacio adecuado para cada uno, para que cada cual llegue a su destinatario idóneo.

  • En el fondo, los videojuegos son una forma de ocio en eterna adolescencia, hijos bastardos de mentes fascinadas por lo inusual, sin miedo a la “autoparodia” ni a la copia sinvergüenza de otros medios. ¿Esta afirmación sigue siendo cierta en los tiempos que corren o se tambalea ante la masificación corporativa enla que se vive? ¿Son los juegos indie la representación actual de aquella inocencia perdida?

Es lógico que cuando un medio crece (no necesariamente madura, pero sí crece en cuanto a medios de producción y en cuanto a cantidad de público al que llega) deje de lado ciertos comportamientos que podrían considerarse infantiles. El problema de la copia de otros medios no es ese en sí mismo: en la naturaleza de los videojuegos está ser productos culturales derivativos. El problema es avergonzarse de ello, y peor, no entender que el videojuego lleva implícita su forma de cultura bastarda. Heavy Rain tiene el argumento de un telefilm policiaco de cuarta categoría, pero no se da cuenta, y eso me parece mucho más grave que la maravillosa estupidez argumental de Final Fight.

  • Háblenos un poco de usted, de su faceta como músico y escritor¿en qué proyectos está inmerso actualmente?

Pues estoy intentando compaginar lo máximo posible mi trabajo como guionista de comic y televisión con la de ensayista. En un mundo perfecto, en este 2010 publicaría tantos trabajos de ficción como teóricos (y muchos de ambos), pero entiendo que es complejo. En cuanto a la música, ahí seguimos: me temo que el estilo de Wicked Wanda nos mantiene eternamente distanciados de la gloria comercial, pero mientras la gente siga viniendo a los conciertos a sudar, nos damos por satisfechos.

  • Dicen que esta pregunta ayuda para definir las personalidades de los entrevistados. Aún dudándolo, allá va: Díganos un libro, un cómic, una película, un disco y un videojuego.

A ver, yo también lo dudo. Que se me ocurran así de repente: “Alicia en el País de las Maravillas”, “Let’s Dance” de Bowie, “Transmetropolitan”, “Crank” y “R-Type”.

Muchas gracias y necrófagos saludos.

Wicked Wanda por Chilitemple. Vía Flickr.

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Acerca de cronicaszombi

De Gandía, valenciano. Intentando esto de ser periodista en la Universidad.
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