Nip/Tuck, el triunfo de lo explícito.

Nip/Tuck reúne lo mejor de dos polos opuestos, belleza y fealdad. Utlizando cada término según le conviene y de forma bastante curiosa. Utiliza como bandera y como forma superficial, muchas veces unidas, la belleza maleable del ser humando. El constante desagrado que sentimos al mirarnos al espejo, producto de las directrices de los amos del mundo moderno, los publicistas, que instauran como modelo su forma de ver el mundo con proclamas machacantes. Son creadores natos de necesidades supérfluas.

La belleza de líneas, belleza superficial en constante relación con la fealdad interna y la falta de escrúpulos. Ése es el fondo de la serie. La segunda gran verdad de la serie. Lo grotescos que llegamos a ser por dentro, seamos cirujanos plásticos o actrices porno.

Nip/Tuck, más allá de presentar historias rocambolescas, que las hay, y amoríos más propios de una telenovela, engancha por el gran activo que posee. Sus personajes. Los doctores Christian Troy y Sean McNamara, en un principio situados cada uno en las antípodas del buen y el mal comportamiento, convergen hacia una simbiosis única a través de las temporadas, un cambio de papeles gradual y continuo, más por los hechos que van ocurriendo a su alrededor que por iniciativa propia.

Nip/Tuck destila elegancia y glamour en su superficie, pero adobada por el gusto a lo explícito, a la caricatura y a lo extravagante. Las operaciones que se realizan en cada capítulo y el interior sin alma de los dos médicos protagonistas son el principal sustentador de la serie, con el ego como único mandamiento divino.

Todo el casting de Nip/Tuck se basa en personajes sin amor propio, precipitándose una y otra evz hacia el abismo de la perversión en sus más diferentes formas -sexo, dinero, poder y muerte-. Nadie se salva. La serie es un desfile constante de agraciados desgraciados y por ello, ahora que acaba su andadura en las televisiones tras seis magníficas temporadas, es el momento de honrar a una de las mejores series de la década, generadora de oersonajes para recordar y única en la conjunción de elementos oníricos -los sueños- y sonoros -la excelentemente bien escogida música en las escenas dramáticas- sobre lapantalla, todo esto aderezado por una belleza visual, tanto en su estilo como en la elección de las tonalidades pocas veces vista. Nip/Tuck cautiva no sólo por lo adictivo de su propuesta, es ésa extraña “elegancia grotesca” que destila la que confiere a la serie de un aura propia, de alma, en un show que contrariamente a lo dicho se congratula de presentar a unos personajes carentes de rectitud.

Anuncios

Acerca de cronicaszombi

De Gandía, valenciano. Intentando esto de ser periodista en la Universidad.
Esta entrada fue publicada en Cine, Series y etiquetada , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s