La industria videolúdica española despierta de su letargo.

Irremediablemente unido a la mentalidad general de muchos españoles, la industria de los videojuegos en España ha pecado de minusvalorarse ante la bonanza económica y de influencia de otras industrias como la inglesa o francesa. El miedo a repetir otro crack como el que sucedió tras la llamada Edad de Oro del videojuego Español ha menguado claramente las posibilidades de expansión del mercado interno. Hace unos años ni siquiera existía la corriente que se vive actualmente de empezar a dar la importancia que se merece a nuestros desarrolladores, en muchos casos, jóvenes emprendedores que no vivieron el batacazo entre los ochenta y los noventa. Antes nos contentábamos con ser meramente consumidores de productos extranjeros que, por supuesto, eran juegos inalcanzables en la península. Ahora de nuevo se aprecia un movimiento lento pero incansable, runruneos en forma de equipos de programación independientes que gracias a las nuevas tecnologías y las publicaciones digitales –con lo cual se reduce drásticamente la inversión- pueden mostrar su inventiva y sus originales propuestas –si, los españoles tenemos igual que todo hijo de vecino imaginación e ideas-.

La década de los ochenta, esa que copiaba, distribuía y vendía inconscientemente productos tan dispares que podíamos encontrarnos productos cercanos a la perfección y otros en los que su principal activo residía en la desvergüenza y la desfachatez. Sin miedo al ridículo, sin miedo a esconder sus numerosos defectos para mostrar carátulas y dibujos que nada tenían que ver con lo que se alojaba dentro de la caja. Era la inocencia del joven, del temerario preadolescente que busca tocar su primera teta al precio que sea necesario; a las buenas, camelando, o mediante los engaños más oscuros. No se temía al futuro, ni a crisis futuras. Uno de los problemas de la industria de los ochenta en España era que, pese a todo, la gente que consumía videojuegos no podía absorber tal cantidad de productos. Existían demasiados juegos, muchos malos y algunos buenos y poca gente para comprarlos.

Y si algo ha aprendido la nueva industria de los videojuegos en España en la actualidad es a ahorrar, a pensar bien todos los movimientos, no sea que nos veamos con multitud de juegos que no podemos vender y se avecine de nuevo el descalabro. Por que en los videojuegos, pese a quien pese, no podemos disimular nuestros excedentes como VPO.

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Acerca de cronicaszombi

De Gandía, valenciano. Intentando esto de ser periodista en la Universidad.
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